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6 de abril de 2014

Underrated Cinema - Never Die Alone (2004)

"Ain't nobody ever missed a rattlesnake."

Hace algo de tiempo me topé con una copia en DVD de una película que recuerdo haber disfrutado en el momento que salió pero desafortunadamente fue de esas que se pierde en la marea. Obviamente recordando que la película me había sorprendido no dudé en comprarla a un precio baratísimo. No creo que la película tenga la culpa de no ser del todo memorable, digamos que más bien la culpa la tiene el contexto y las circunstancias en las que se estrenó. El filme del que hablo es uno que pude disfrutar en la pantalla grande hace ya algunos ayeres, Never Die Alone estrenada en México con el título El Círculo de la Muerte, se lanzó en el año 2004 sin mucha promoción y su corto paso por las salas de cine le recaudó alrededor de 5 millones de dólares mundialmente, un rotundo fracaso, pues. La película es protagonizada por Earl Simmons (¿quién es ese wey?) pues es mejor conocido como el rapero DMX que como muchos de sus colegas, su fama en el ámbito musical lo había llevado a co estelarizar mediocres películas de acción. En el caso de DMX, sus mas reconocidas fueron Exit Wounds (Red de Corrupción, 2001) al lado de Steven Seagal y Cradle 2 the Grave (Contra el Reloj, 2003) con Jet Li. Cualquier persona cometería el error de tachar a Never Die Alone como otra churrada de acción más, y no los culpo, la cosa es que acción ni siquiera es el género del filme, es bastante más que eso. La dirección es de Ernest Dickerson, un nombre más relacionado con el género del terror, con créditos como el intento de blaxploitation del 2001, Bones protagonizada por otro rapero, Snoop Dogg y la divertida Tales from the Crypt: Demon Knight (Cuentos de Ultratumba: El Caballero de los Demonios, 1995) la primera y mejor inclusión al cine que hizo la entonces aclamada serie televisiva de terror-comedia. Por cierto, ahora Dickerson se ha encargado de dirigir episodios regularmente para la serie de televisión súper exitosa, The Walking Dead. Con su extenso currículo en el género, podemos decir que el buen Ernest Dickerson no solo sirve para el terror porque Never Die Alone, basada en una novela de Donald Goines es un ejercicio interesante de blaxploitation y film noir.

La película es narrada por nuestro protagonista, King David (DMX) un ampón callejero quien después de robarle varios miles de dólares en droga a su empleador, el ambicioso gángster, Moon (Clifton Powell) y convertirse en un reconocido traficante de mediano nivel, regresa a su ciudad natal para intentar enmendar algunos errores. Después de que el regreso de King David desata una serie de eventos desafortunados, contar la historia de éste pintoresco individuo le tocará a Paul (David Arquette), un aspirante a periodista que de manera fortuita se ve involucrado en todo esto.


Todos los cinéfilos y los no tan cinéfilos tenemos nuestras películas favoritas, también nuestros placeres culposos como muchos les llaman, y también tenemos esas películas que realmente creemos que están subestimadas, películas que quizá si alguien se dignara a voltearlas a ver una segunda vez descubrirían que valen la pena. Para mí, Never Die Alone es uno de esos títulos. La película es un crime drama que se toma a sí mismo completamente en serio, y haciendo eso logra llegar a un nivel dónde consigue emular muy naturalmente ciertas convenciones del film noir con un aspecto y vibra de los 70s que grita blaxploitation. Una historia corta y concisa, sin muchas pretensiones que nos dibuja un personaje despiadado pero aún así carismático a través de la actuación de DMX, conduciendo su auto por la barrios bajos, con un cigarrillo colgando de los labios, el humo ultra visible en la fotografía. La manera en que se va desenvolviendo te hace olvidar los errores que uno pueda considerar, es más, hasta creo que los errores le agregan a esa vibra blaxploitation de la que hablo. Reitero y admiro el enfoque pequeño de la historia; es un cuento urbano de un hombre que logró su sueño americano, tangible, pequeño, sin llegar hasta las más altas cúpulas como por ejemplo el personaje que pinta Scarface (Caracortada, 1983) o películas por el estilo. El King David de DMX es un traficante de poca monta, que hace lo que tiene que hacer para triunfar y que aunque al parecer siempre fue un verdadero bastardo, cuando tiene éxito es cuando realmente comienza a mostrarlo. Su historia no es de opulencia ni de cómo el poder/dinero corrompe al hombre, es más el despertar emocional de un tipo no del todo bueno. La dirección de Dickerson es interesante, la cámara se mueve de cierta manera y la imagen tiene una textura granulosa que no estoy seguro si fue con la intención de hacerla parecer más grindhouse o si realmente la quiso filmar estilo amateur con efectillos ramplones y flashbacks teñidos de colores.

Las actuaciones en sus diferentes grados de calidad por así decirlo, funcionan, aunque a veces podamos considerarlas que son cliché o exageradas de alguna extraña manera dentro del contexto de la película logran encajar. Tenemos a DMX haciendo su papel de cool de una manera que quizá inconscientemente le ayudó al personaje, King David cree que es mucho, pero no lo es y eso creo que se nota en la actuación. Me quito el sombrero ante la habilidad que tuvo DMX (que nunca he considerado realmente un actor) para darle algo de dimensión y profundidad emocional a su personaje; años luz de las acartonadas caricaturas de acción las cuales acostumbraba encarnar. Clifton Powell es deliciosamente cliché como el villanesco Moon, David Arquette sirve como los ojos de la audiencia, una especie de catalizador de ésta pequeña historia; a su vez Reagan Gomez-Preston y Jennifer Sky, creo hacen un gran trabajo como los trágicos amores de nuestro personaje principal, entre muchos otros.

Puedo agregar que Never Die Alone no es un gran épico de gángsters a la De Palma, Coppola o Scorsese, por supuesto que no. La película tiene más en común con cintas como Bullet (Pandillero, 1996) una historia urbana con drama y corazón que valen la pena contarse. Un triste y violento character study,  podríamos decirle. Es recomendable redescubrir Never Die Alone en formato casero (de seguro la encuentran a la venta por una miseria) o si nunca has tenido la oportunidad de verla, echarle un vistazo si es que éste tipo de películas llaman tu atención; es una pequeña joya que no tuvo la atención que se merece. 

4 de enero de 2014

Cinema Review - Escape Plan (2013)

"I'll burn this fucking place to the ground on my way out."

Me parece triste el saber que para muchos, la película en cuestión pasó por las salas de cine sin pena, ni gloria, además de que no causó mucho impacto en la taquilla estadounidense cuando fue lanzada en pantallas. Digo triste porque para muchos otros, como yo, ésta película no es nada menos que un sueño, una fantasía hecha realidad. Así es, Escape Plan (Plan de Escape, 2013) es algo que muchos soñábamos en las épocas de los 80s y 90s donde los héroes de acción dominaban las pantallas de cine, donde la idea de un película coprotagonizada por  Stallone y Schwarzenegger era una total explosión de testosterona cinematográfica y placer geek. Claro, podríamos ponernos técnicos y decir que Schwarzenegger ya se encontró con Stallone en el homenaje al cine de acción de antaño, The Expendables (Los Indestructibles, 2010) pero su aparición fue reducida a un cameo que la verdad causó más risa involuntaria que emoción o nostalgia. Su papel fue posteriormente extendido a algo mucho más badass y significativo en The Expendables 2 (Los Indestructibles 2, 2012), pero Stallone y Schwarzenegger nunca habían sido reunidos en forma en la pantalla grande hasta ahora con Escape Plan. La película es dirigida por el sueco, Mikael Hafström, director de la sólida adaptación de Stephen King, 1408 (2007), su thriller con tintes Hitchcockianos, Derailed (Descarrilados, 2005) no me impresionó, pero uno nota que Hafström tiene un ojo sin pretensiones y muy capaz. Además de juntar a estos dos grandes en la misma película, Escape Plan llamaba la atención al tener un aura reconocible, un aura que trae recuerdos de esos violentos filmes de acción de décadas pasadas.
Ray Breslin (Sylvester Stallone) es un Houdini, un maestro de la desaparición, él puede escaparse de toda prisión hecha por el hombre. Un experto en instituciones carcelarias que trabaja para una compañía contratada por el gobierno estadounidense para probar que sus prisiones de máxima seguridad son, exactamente, eso. Cuando sus servicios son requeridos por la CIA para probar la efectividad de una nueva cárcel secreta operada por el sector privado, el orgulloso Breslin no pierde oportunidad para tomar el reto.  Una vez en la prisión conocida como La Tumba, se topa con el implacable alcaide Willard Hobbes (Jim Caviezel) que no dejará que vea la luz del día de nuevo. Traicionado y rehusándose a quedarse preso por el resto de su vida, Breslin unirá fuerzas con otro recluso, el misterioso Emil Rottmayer (Arnold Schwarzenegger) y juntos buscarán la manera de escapar de la prisión más segura del mundo.

Me gustaba más cuando éste proyecto tenía su título original, The Tomb o en español, La Tumba, me parecía más enigmático, más interesante, pero debo decir que el cambio al más genérico Escape Plan le agrega más a ese estilo 80s/90s que tanto le favorece a la película. Aunque Schwarzenegger y Stallone se han empeñado en revivir ese cine que los hizo famosos hace muchos años, en mi opinión el único que ha podido emular de cierta manera la vibra de aquel tipo de películas fue Stallone, con su Bullet to the Head (El Ejecutor, 2013) dirigido por el pionero de la vieja escuela, Walter Hill que fue divertido, algo genérico, anticuado y un excelente ejemplo de lo que intentan hacer. Ni sus Expendables, ni The Last Stand (El Último Desafío, 2013) protagonizada por Schwarzenegger han capturado del todo la esencia necesaria para sentirse como un verdadero throwback, todas estas he disfrutado debo aclarar, pero simplemente se sienten demasiado del ahora.
 
Puedo decir que al momento de escribir esto Escape Plan es el ejemplo, después de Bullet to the Head que más se le acerca a este tipo de fórmula, además de que se ayuda tomando un escenario popular para este tipo de filmes. Recordemos que Stallone ya intentó escapar de prisión en la cinta Lock Up (Condena Brutal, 1989) una película que tiene más tintes de drama y de thriller, que de acción, pero también podemos citar Death Warrant (El Rudo, 1990) protagonizada por Jean Claude Van Damme, entre otras. Se hace obvio ver que la prisión es una ambientación lógica para este tipo de películas, siendo un lugar lleno de testosterona, peligro. Hasta podemos ver ejemplos de prisiones como secuencias aisladas en otras películas de acción como en Tango & Cash (1989) donde el mismo Stallone y Kurt Russell terminan encarcelados después de ser inculpados por crímenes que no cometieron, también Nicolas Cage se infiltró en una cárcel de máxima seguridad en Face/Off (Contracara, 1997) y hay muchos ejemplo más. Sobra decir que siempre han sido lugares para ambientar películas divertidas y emocionantes.
Volviendo a Escape Plan, la película posee una estructura fácil de seguir y una trama lo suficientemente simple como para enfocarse en la acción y las risas ocasionales, que en descifrar irrelevantes puntos en la historia. Tenemos todos los arquetipos cubiertos, el villanezco alcaide, el prisionero amigazo, el prisionero antagonista, y claro, el guardia que funge como matón privado del alcaide. Podrá sonar como que menciono esta checklist como algo malo, pero repito, este tipo de cosas son las que hacen a Escape Plan más nostálgica y carismática. La película por supuesto necesita su cantidad considerable de suspension of disbelief ya que a veces ésta cárcel de súper-máxima-mega-alta-seguridad no lo parece tanto, pero todo es parte del espectáculo. La acción es la necesaria, con unos buenos intercambios de golpes entre reos, guardias, y hasta Stallone y Schwarzenegger se dan un par de cachetadas entre ellos. Los tiroteos están a la orden del día, claro está, especialmente cuando se acerca el clímax. La película tiene acción, claro, pero mis partes favoritas y las que creo yo que están mejor ejecutadas son las secuencias de planeación/escape que se dan con Stallone estudiando sus alrededores y llevando a cabo estrategias a veces un poco inverosímiles pero entretenidas. El filme porta una clasificación R que da libertad a sus personajes de maldecir y hablar cochino además de mostrar sangre brotando de los predominantes hoyos de bala. Una obligación para hacer este tipo de cine como debe de hacerse.


Tenemos a un Stallone jugando entre serio y carismático, cargando el rol protagónico de manera correcta, y a un Schwarzenegger excelente haciendo un contrapeso cómico y menos disciplinado dándole rienda suelta a su lado chistoso, conservando el cool de siempre, con one liners y todo lo necesario. Es importante apuntar que ambos protagonistas dejan ver su edad un poco más aquí en esta película, y la verdad sus personajes se ven más auténticos gracias a ello; no le tengan miedo a las canas y a las arrugas, son viejos, pero siempre serán un par de badasses. Jim Caviezel es un gran actor, y definitivamente encarna al alcaide infernal sin problema alguno, Vinnie Jones es un poco desechado como el guardia/matón principal y Sam Neill es definitivamente desperdiciado en un papel sin peso, ni mucho propósito más que avanzar la trama. El reparto se conforma de una Amy Ryan, que se aparece aquí para desperdiciar su talento actoral en un papel que no puede vender del todo y el rapero Curtis ’50 Cent’ Jackson  interpreta un genio de las computadoras que no le va para nada, además que su personaje también es completamente olvidable. El genial Vincent D’Onofrio es el ambicioso jefe de la compañía para la que el personaje de Stallone trabaja y pues, D’Onofrio siempre es bueno en lo que hace. Un sólido elenco eleva el material, aunque algunos de ellos estén desperdiciados en un libreto que es algo escueto en caracterización. Los momentos serios funcionan y los cómicos funcionan aún mejor con Stallone y Schwarzenegger aplicando comedia en momentos exagerada o anticuada, pero siempre efectiva.
El filme de vez en cuando tiende a rayar en lo ridículo, pero ¿Qué película de este tipo no lo hace? Es una delicia vera a los dos íconos del cine de acción rebotándose líneas y chistes malos uno con el otro. Recuerdo aquel evento, donde por fin reunirían a Robert De Niro y Al Pacino como compañeros, donde podrías verlos a los dos en el mismo cuadro; a fin de cuentas Righteous Kill (Frente a Frente, 2008) resultó ser una decepción de nivel monumental. No digo que Escape Plan sea lo que todo el mundo esperaba de la reunión de estos dos grandes, tal vez hubiera estado mejor algo más épico, más violento, más ambicioso, que sé yo. Por lo que es, la película funciona como un producto bien hecho, entretenido, satisfactorio, y emula bien al tipo de cine que hizo a Stallone y Schwarzenegger estrellas de cine; eso ya es decir bastante.

9 de diciembre de 2013

Cinema Review - The Last Days on Mars (2013)

"I don't know what it is but, it's definitely alive".

Nunca es mal momento para una buena película de terror/ciencia ficción, una combinación de géneros que en particular disfruto mucho, y también creo que es una combinación de géneros que siempre tiene mucho potencial a no funcionar. Por cada Alien (Alien: El Octavo Pasajero, 1979) o The Thing (La Cosa del Otro Mundo, 1982) hay 5 o más The Tommyknockers (Los Tommyknockers, 1993). Debo confesar, que The Last Days on Mars me ha encontrado desprevenido, a lo que me refiero es que, no sabía de su existencia, hasta que me topé con su tráiler en línea. Digo, es algo positivo a veces ese factor sorpresa; inmediatamente me llamó la atención la película y cuando tuve la oportunidad de echarle un vistazo, lo hice. El filme es el primer largometraje del irlandés Ruari Robinson, y aunque tiene un elenco con un par de caras reconocibles, de alguna manera, me aventuro a decir que pasó por debajo del radar de muchos aficionados del género. La película es basada en una historia corta llamada The Animators escrita por Sydney J. Bounds, y el guión corre a cargo de Clive Dawson, cuyo trabajo se ha limitado a episodios de televisión en series de no muy alto perfil. El talento creativo detrás de la película deja mucho que desear, ya que podría decirse que son primerizos en éste tipo de proyectos, pero siempre es bueno dar la oportunidad, en especial cuando, al menos el tráiler, pinta bien. Digo yo, ¿no?

En un futuro no especificado, la película nos sitúa a escasas 19 horas de que acaben los 6 meses de estadía de una misión en el planeta Marte. Una tripulación de astronautas de varias naciones, comandados por el capitán Charles Brunel (Elias Koteas) que incluye al ingeniero en sistemas, y héroe-por-default, Vince Campbell (Liev Schrieber), a la terca científica, Kim Aldrich (Olivia Williams), entre otros; están a punto de irse, cuando uno de ellos hace un monumental descubrimiento, vida bacteriana en Marte. Antes de que cualquiera pueda celebrar el suceso, esta bacteria alienígena revela su naturaleza destructiva, infectando a la tripulación, matándolos, y posteriormente, resucitándolos como una especie de zombies espaciales con ningún otro objetivo más que destrozar a todo ser vivo a toda costa.

El cine nos ha enseñado que las exploraciones al planeta Marte nunca salen del todo bien, o nunca traen resultados positivos. Podemos revisar la historia comenzando con dos películas bastante mediocres lanzadas el mismo año, que son con las que el filme en cuestión más comparte similitudes: Red Planet (Planeta Rojo, 2000) y Mission to Mars (Misión a Marte, 2000) éste último, sin duda, uno de los tropiezos más feos de Brian De Palma; dos ejemplos de como las misiones al planeta rojo no terminan bien, por más buenas intenciones que se tengan. Podemos recordar también, en una liga diferente, el show de terror serie B dirigido por John Carpenter, Ghosts of Mars (Fantasmas de Marte, 2001) como una película subestimada que a fin de cuentas dejó un buen sabor de boca, y se aprecia más con el paso del tiempo, o inclusive hasta el hit de culto del genial, Paul Verhoeven, Total Recall (El Vengador del Futuro, 1990). El hombre ha estado explorando cinematográficamente al planeta Marte desde los años 50s, y la verdad, The Last Days of Mars no la agrega nada nuevo al panorama. La película desarrolla su trama rápidamente, sin importarle mucho conocer a sus personajes, y lo que empieza o se pinta como una película de misión en el espacio de corte más existencial tal vez, rápidamente se disuelve a un desmadre de elementos que no tienen mucha coherencia unos con otros. Digo, me encanta el terror ramplón y violento, pero The Last Days of Mars no hace nada para sustentarlo, y no es particularmente divertido. La película me hizo sentir a momentos, como que estaba viendo una especie de versión de bajo presupuesto de Prometheus (Prometeo, 2012) en el peor de los aspectos, claro. Veámoslo así, en un momento estamos presenciando las dinámicas de un grupo de personajes, hasta cierto punto auténticos, que discuten el significado de su estadía en Marte, y en otro momento no muy alejado vemos como el primer, llamémosle space zombie, ataca a una víctima con un taladro. La película tiene serios problemas de identidad, y el director Ruari Robinson al parecer, no supo decidir que avenida tomar.

Si algo bueno puedo decir de la película, es que el talentoso elenco ayuda a vendernos este crudo concepto y hace mucho más tolerable toda la historia. Liev Schrieber, siempre es un placer ver para mi, aquí hace un papel competente como el stock hero, Elias Koteas también siempre agracia la pantalla con una ambigua naturaleza y genuinidad. Romola Garai y Olivia Williams dan contrapeso femenino, sólido y bien actuado. Vaya, que desperdicio de elenco, en un concepto tan poco cocinado.

The Last Days on Mars no es lo peor que hayas visto, ni en el terror, ni en la ciencia ficción, y tampoco en las películas de misión a Marte, sino que tenía los elementos y herramientas para ser algo más allá de una manchón rojo de terror apestoso a las peores modas cinematográficas del Y2K. Tal vez, elevé mis expectativas más de lo debido, no sé, los fans del terror y la ciencia ficción quizá no estén del todo decepcionados, es un ejercicio corto, en veces tenso, y bien actuado; la lástima es esa cruz que carga un sinnúmero de películas: que pudo ser mucho más

3 de diciembre de 2013

Cinema Review - Captain Phillips (2013)


"I am the captain now."  

Es difícil resistir la tentación de ver, lo que pinta como un buen thriller. Me encantan las películas que me mantienen al borde de mi asiento, aunque suene cliché la frase y para muchos puede sonar lógico, pero he conocido personas que no les gusta ir al cine a sufrir o a comerse las uñas. A mi me gusta experimentar cualquier sensación o emoción que me de una película que me interesa, que llama mi atención, y definitivamente, Captain Phillips (Capitán Phillips, 2013) es una película que llamaba mucho mi atención. Recuerdo haber oído en aquel entonces, del suceso ocurrido en abril del 2009, no presté mucha atención, y no debió extrañarme que se convirtiera en una película de Hollywood, como digo, no le puse mucha atención a los detalles, pero recuerdo el hecho de que había piratas involucrados. El verdadero Capitán Richard Phillips escribió un libro llamado A Captain’s Duty: Somali Pirates, Navy SEALS and Dangerous Days at the Sea que contaba su increíble historia de sobrevivencia cuando una banda de piratas somalís abordaron el barco comercial que dirigía, y poco después de que el libro fue lanzado, Columbia Pictures ya era dueña de los derechos. Así, con el actor Tom Hanks en el papel titular, y el audaz director Paul Greengrass a la cabeza del proyecto se dio ésta película, que en mi opinión, sin tener una historia muy ambiciosa, ni ningún tipo de trasfondo que va más allá de contar una historia tensa, atrapante y de manufactura de calidad, es una de las mejores del año.

El filme recuenta los hechos reales que ocurrieron en el año 2009. El Capitán Richard Phillips (Tom Hanks) lidera el Maersk Alabama, un masivo barco contenedor estadounidense que lleva 17 mil toneladas métricas de cargamento, incluyendo provisiones para las regiones más afectas en África. En su ruta hacia Kenya, cuatro piratas somalís, comandados por Abduwali Muse (Barkhad Abdi) abordan el barco buscando pedir un jugoso rescate millonario por su cargamento y tripulación. Aparentemente sin ayuda inmediata en camino, el Capitán Phillips debe pensar rápido y lograr de alguna manera despachar a los impredecibles piratas, y mantener a salvo el barco y su tripulación.
Hablemos un poco del cineasta Paul Greengrass; que tiene un excelente sentido para transmitir peligro y realismo en la pantalla. Esto lo digo juzgando por el trabajo de él que me ha tocado ver; como son las dos mejores entradas en la franquicia Bourne, The Bourne Supremacy (La Supremacía Bourne, 2004) y The Bourne Ultimatum (Bourne: El Ultimátum, 2007) además del genial thriller bélico, Green Zone (La Ciudad de las Tormentas, 2010). En estas tres obras protagonizadas por un excelente Matt Damon, Greengrass maneja la cámara y la narrativa casi como un documental, close ups fríos y una cámara a veces temblorosa que te da la sensación a momentos, de que un camarógrafo está ahí, en la historia, en medio de toda la acción, dándole ese, pues, documentary style. Desafortunadamente, en el momento que escribo esto, no he tenido la oportunidad de ver su muy celebrada United 93 (Vuelo 93, 2006) pero seguramente luego lo haré. Es una habilidad envidable la de Greengrass, de siempre manejar un excelente ritmo para el suspenso, el peligro, además de hacer que todo se sienta tan orgánico, tan real, sin quitarte le experiencia cinemática, la experiencia de aventura y entretenimiento. Es por eso, que sus películas funcionan en varios niveles; aunque son altamente entretenidas, también las voltean a ver los snobs, y los que usualmente no aprecian la maquinaria Hollywoodense. Por eso, la franquicia Bourne, es de las favoritas de los cinéfilos intelectuales, que no se sienten avergonzados por decir que les gusta, ya que porta un caché especial, de lo que a veces no se dan cuenta, es que también puede ser la franquicia favorita de Juan Pérez espectador-eventual-de-cine. Así son las películas de Greengrass, atrapan a todas las audiencias.

Captain Phillips es un ejercicio excelente en irle subiendo poco a poco al nivel de intensidad, como ir girando la perilla de la estufa cada vez más y más agregándole más y más fuego a la tetera, hasta que en un momento, hervirá súbitamente.  Además de la fría y reveladora cámara de Greengrass, las actuaciones cargan el peso de una historia sencilla que se eleva a un épico de sobrevivencia que se lleva a cabo solo en un par de días. Sabemos que Tom Hanks, eleva todo lo que toca, un actor fenomenal, que además de tener eso, talento actoral, tiene una autenticidad de everyman que le da extra legitimidad a papeles como éste. Sobra decir que Hanks, casi por sí solo, pone en movimiento toda la carga dramática del filme, desde el escalador inicio hasta el frenético y emocional desenlace. Los actores que interpretan a su tripulación son caras conocidas en pequeños papeles de reparto de aquí y de allá pero funcionan como un pequeño ensamble que se siente auténtico y efectivo. Los piratas somalís, son interpretados por nativos reales de ese país, todos primeros actores,  y todos fantásticos y naturales en sus papeles. Barkhad Abdi, que ha sido notado más que sus compañeros, es porque él interpreta al líder de la banda de piratas, además de que él mantiene la relación más estrecha con el personaje principal y podríamos decir, es el antagonista clave de la película. Abdi tuvo más exposición, pero sus tres compañeros fueron igual de sólidos, al mismo tiempo que el resto del elenco de reparto.

Se le podría acusar a Captain Phillips que cae en los caminos ya marcados, Hollywoodenses de ondear la banderita, y pregonar que nadie le gana a los honorables y valientes Estados Unidos, pero creo que Paul Greengrass (siendo inglés, por cierto) tiene una sensibilidad que va más allá de eso, más allá de las caricaturas patrióticas de Michael Bay, o Roland Emmerich (alemán, también por cierto) y elevan la película a algo más. A todos nos emociona y nos gusta una buena historia de sobrevivencia, de triunfo ante la cruel adversidad, y buenas historias ha habido; de antaño, como Alive (¡Viven!, 1993) y más recientes, The Grey (Un Día Para Sobrevivir, 2012). Captain Phillips es un cóctel que contiene las correctas medidas de drama, suspenso, emoción y hasta un poco de acción en una combinación potente, una de las cintas más atrapantes que he visto en bastante tiempo, y sin duda de las mejores del año. Me da aún más interés en ver que nos tiene Greengrass para el futuro.