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28 de abril de 2014

Cinema Review - The Amazing Spider-Man 2 (2014)

"Let's go catch a spider."

En ésta era del superhéroe, cada temporada de blockbuster es una batalla por la supremacía superheróica, como muchos dicen, cada quien lucha por su rebanada del pastel, como sea esto tenemos un saludable número de adaptaciones comiqueras cada año; hablemos de la más reciente. Después de que Marvel Studios con mucho éxito logró construir su universo cinematográfico con el lanzamiento de Iron Man (Iron Man: El Hombre de Hierro, 2008) y su escena post-créditos que nos prometía sin decir mucho, una megahistoria que englobaría a varias películas a través de varios años, obviamente los estudios que aún poseen los derechos de estos valiosos personajes intentan irse por la misma ruta. Por su lado Fox hace lo posible por atar cabos e integrar todas las versiones de sus personajes de las historias de X-Men, al mismo tiempo que intenta inyectarle nueva vida a los Fantastic Four, mientras que Sony Pictures, pues, reinició a Spider-Man con intenciones de imitar un poco más este sistema de universo compartido.

Antes de entrar a la película en cuestión, como es de costumbre, un breve recuento: Hace poco más de una década, el gran cineasta estadounidense Sam Raimi trajo a la pantalla grande la primera adaptación cinematográfica del arácnido con Spider-Man (El Hombre Araña, 2002) y podría decirse que fue una película universalmente aclamada, que junto con X-Men lanzada dos años antes le dieron inicio a lo que denomino (no muy originalmente) la era del superhéroe.  Raimi se encargó de sus secuelas también, Spider-Man 2 (El Hombre Araña 2, 2004) obtuvo aún más éxito y aclamo, mientras que la tercera entrega en el 2007 derrumbó todas las expectativas con una historia apresurada, a momentos embarazosamente ridícula y en general una rotunda decepción. Hubo rumores de que Spider-Man 4 iba a continuar la franquicia, ya que la tercera parte aún siendo un bodrio naturalmente recaudó una tonelada de billetes, pero al parecer Sam Raimi, el protagonista Tobey Maguire y compañía no fueron recontratados. Sony y Marvel dejaron dormir al personaje una década hasta que revivió en pantalla grande con un reinicio conocido como The Amazing Spider-Man (El Sorprendente Hombre Araña, 2012). El realizador novato Marc Webb, quién solo tenía una comedia romántica indie bajo su cinturón fue el elegido para tomar las riendas del lucrativo y popular personaje. Con un nuevo elenco, enfoque y un villano cinematográficamente virgen, The Amazing Spider-Man nos cuenta (de nuevo) el origen de Peter Parker y su enmascarado alter ego. La película estrenada en el mismo año que colosos taquilleros como The Dark Knight Rises (Batman: El Caballero de la Noche Asciende, 2012) y The Avengers (Avengers: Los Vengadores, 2012) pasó un poco desapercibida, especialmente comparándola con la cinta del 2002, pero aún así la secuela se puso en marcha, y así… llegamos al año 2014. The Amazing Spider-Man 2 lanzada en México con el larguísimo título de El Sorprendente Hombre Araña 2: La Amenaza de Electro, continua las aventuras del arácnido y desteje aún más el misterio presentado en la primera película, intentando crear un mundo amplio con posibilidades de spin-offs e incontables secuelas.

El adolescente Neoyorkino, Peter Parker (Andrew Garfield) aún vive entre ser el justiciero enmascarado Spider-Man, y un joven normal. Su relación con su amor preparatoriano Gwen Stacy (Emma Stone) le causa remordimiento al no poder quitarse la sensación de que su vida como superhéroe la pone en peligro a ella. Al mismo tiempo, hay un nuevo villano en la ciudad; el antisocial empleado de Oscorp, Max Dillon (Jamie Foxx) sufre un raro accidente en uno de los generadores de la compañía y lo convierte en el autoproclamado Electro, un ser de electricidad que será un poderoso obstáculo para Spider-Man. También, el viejo amigo de Peter, Harry Osborn (Dane DeHaan) ha regresado a la ciudad para tomar el trono como heredero del misterioso imperio de Oscorp, donde descubrirá sus propias tendencias villanescas.

No se siente que fue hace tanto tiempo que las películas de Raimi llegaban a la pantalla grande, ¿Por qué? Porque no fue hace tanto. No es tanto el tiempo entre una secuela u otra o entre un reboot y otro, sino que Spider-Man fue el primer superhéroe de alto perfil en ser reiniciado dentro de ésta misma era del superhéroe de los años 2000. Ésta nueva visión de Marc Webb no se siente tan distante de la de Raimi como muchos creen; los tintes ultra dramáticos telenovelezcos siguen ahí, momentos de humor slapstick y comedia física siguen existiendo, y aunque Webb hace el tono de ésta secuela más family friendly todavía se nota que trata a los personaje un poco más en serio. Soy un completo esclavo del enfoque real en las películas de superhéroes, debo confesarlo, y ésta versión de Spider-Man se siente más natural y menos posible de evolucionar de cierta manera que termine siendo la broma pesada que fue Spider-Man 3 (El Hombre Araña 3, 2007). El equipo de guionistas Alex Kurtzman y Roberto Orci colaborando con Jeff Pinkner crearon una historia que encaja bien con su predecesora, que al mismo tiempo que desarrolla el misterio general (la misteriosa ausencia de los padres de Peter, la figura maligna detrás de Oscorp) nos presenta nuevos villanos y expande el universo de manera correcta. Claro, hay ciertas cosas que no se sintieron del todo bien escritas como por ejemplo la naturaleza siniestra inherente de Harry Osborn, nunca realmente se sintió el lado “amigo” de él, prácticamente fue un villano desde que aparece en pantalla; además esa secuencia introductoria donde vemos a los padres de Peter en un avión fue demasiado lejos con la inverosimilitud del asunto y otro par de detalles, que en mi opinión no le quitan a la experiencia. El filme es divertido.

El avance en tecnología de efectos visuales definitivamente se siente en estos años de diferencia, ya que las escenas de acción y de Spidey colgándose y meciéndose entre los rascacielos de Nueva York nunca se han visto mejor. En sí, Electro es un villano muy interesante, y lo que no fue explorado en la película fue compensado con sus escenas de acción, que dan para un excelente uso del CGI. El diseño del Green Goblin, o Hobgoblin o como se llame el Harry-villano no cambia mucho de lo que se muestra en la primera película aunque sustituye la ramplona máscara que usaba el Norman Osborn de Willem Dafoe por un aspecto un poco más siniestro, sin duda. El look extraordinario de la película no le hace ningún daño, me parece que la fotografía de Dan Mindel resalta lo mejor de los colores y hace ver a la ciudad de Nueva York vibrante y brillante por la noche. La acción es fenomenal, mejor que la primera película, intensa, bien dibujada y muy entretenida. Lo que el guión carece, las actuaciones rellenan en gran parte. Andrew Garfield creo yo, sigue apoderándose del rol de Peter Parker, de su carismático humor e intenso conflicto interno, su química con Emma Stone es fabulosa que hacen que las cursilerías más exageradas se sientan genuinas. Jamie Foxx interpreta a un nerd convertido en súper villano de una manera bastante creíble a pesar de su usual andanza de douchebag, pero el que se roba el show es absolutamente Dane DeHaan que a pesar de tener la cara de un niño pre-adolescente, su presencia impone y emana un cierto toque incómodo muy efectivo. No olvidemos a la siempre excelente Sally Field, y que el filme está plagado de caras y personajes conocidos encarnados por buenos actores como Paul Giamatti, Chris Cooper, B.J. Novak, Felicity Jones, entre otros.
 
The Amazing Spider-Man 2 tiene sus detractores, como lo es natural en éste ámbito. Algunas veces se siente como que la película comete el error de morder más de lo que puede masticar con demasiados personajes y tramas (de hecho, el otro amor de PeterMary Jane Watson iba a hacer una aparición aquí, interpretada por Shailene Woodley, pero su personaje terminó siendo editado a medio filmar debido a que la duración y el guión ya estaban muy abarrotados) pero honestamente para éste humilde par de ojos, la película fue una joya visual. Además la historia es entretenida, con drama, humor y acción que funcionan y al final de todo; un paso en el camino correcto para ésta aparente propuesta de expandir el mundo de Spider-Man a interesantes ámbitos inexplorados. Tíldame como interesado.

2 de abril de 2014

Cinema Review - Captain America: The Winter Soldier (2014)

"This isn't freedom, this is fear."

Los esfuerzos de Marvel Studios por tener la supremacía en el ámbito superheróico continúan a todo vapor, con la llamada Fase 2 pasando a su segunda mitad. Digo, cualquier seguidor del cine y de los comics sabe como funciona esta dinámica; todo comenzó cuando Marvel Comics (ya como su propia casa productora cinematográfica Marvel Studios) lanzó a las pantallas Iron Man (Iron Man: El Hombre de Hierro, 2008) hace ya algunos años, como punta de lanza de un ambicioso proyecto crossover que crearía un universo compartido de películas de superhéroes que culminarían en el super blockbuster y fantasía geek conocido como The Avengers en el 2012, en aquel momento una distante posibilidad. Sobra decir que el plan funcionó y ha sido todo un éxito, dándole sus propias películas a héroes de menor perfil y rentabilidad, convirtiéndolos en rockstars como lo son Captain America, Thor, y hasta el mismo Iron Man. Marvel utilizó los derechos cinematográficos de superhéroes que aún no vendían a otras productoras, como hicieron con Spider-Man y los X-Men (propiedades de Sony y Fox, respectivamente) y de manera sorprendente creó lo que ahora todos conocemos como el Marvel Cinematic Universe, que consta ya de 9 costosas películas lanzadas hasta la fecha, y hasta se ha expandido a la televisión con la serie llamada Agents of S.H.I.E.L.D. La Fase 1 de esta conquista culminó en el 2012, y mientras nos acercamos al final de la Fase 2 con Avengers: Age of Ultron en el 2015, Marvel Studios ya ha lanzado tres películas incluyendo Iron Man 3, la más decepcionante de todo el roster y Thor: The Dark World (Thor: Un Mundo Oscuro, 2013) que ésta última aunque no fue mala, me gustó menos que la primera parte. Así llegamos a la película en cuestión, Captain America: The Winter Soldier (Capitán América y el Soldado del Invierno, 2014) la segunda aventura del superhéroe más patriótico de todos.

Creo que me es claro a mi mismo, que mientras la primera parte, Captain America: The First Avenger (Capitán América: El Primer Vengador, 2011) me pareció divertida y bien hecha, ha sido la que menos me gustó de la primera oleada de nuevas aventuras de Marvel. Reemplazando al director Joe Johnston para ésta secuela, con la interesante elección de los hermanos Anthony y Joe Russo, Marvel ha creado la mejor parte de la Fase 3 hasta ahora y una de las películas de superhéroes más interesantes de tiempos recientes. Con un guión de Christopher Markus y Stephen McFeely, y una sólida dirección de los Russo, la película mueve hacia adelante de manera considerable el arco narrativo general del Marvel Cinematic Universe y es la película de superhéroes más sobria desde la primera entrega de Iron Man o la trilogía de Batman de Christopher Nolan, la mayor arma de DC, el eterno némesis de Marvel.
El filme encuentra al Capitán Steve Rogers (Chris Evans) adaptándose al mundo moderno después de haber sido descongelado después de varias décadas, para los eventos de The Avengers. Rogers es el agente más preciado del órgano pacificador del gobierno estadounidense, S.H.I.E.L.D. donde trabaja al lado de la agente Natasha Romanoff (Scarlett Johansson) en misiones súper secretas bajo la dirección de Nick Fury (Samuel L. Jackson). Rogers, siempre comprometido con la libertad y la transparencia, tiene dudas acerca de un proyecto secreto liderado por Alexander Pierce (Robert Redford), un alto miembro del Consejo de Seguridad Mundial. Al mismo tiempo que se enfrenta con un peligroso asesino soviético conocido solamente como The Winter Soldier, Rogers empieza a destejer una conspiración a nivel global que se remonta a muchos años atrás.
Wow. Nunca pensé que la película tuviera el enfoque que tiene. Me sorprendió de la mejor de las maneras. Se pregonó mucho que Captain America: The Winter Soldier es un thriller político con tintes de superhéroe, y no puedo coincidir más con eso; la película tiene elementos de una novela de Tom Clancy mezclados con sólida acción y el toque Marvel que la hace, pues, una película de superhéroes. La trama desecha en su gran mayoría cualquier aspecto sobrenatural explorado en películas pasadas, y se convierte en un  interesante comentario geopolítico acerca de seguridad nacional y lo que realmente significa el concepto de libertad; con esto no quiero decir que la película maneja sus temas de manera ultra seria y hasta propagandística, como lo hace, por ejemplo, The Dark Knight (Batman: El Caballero de la Noche, 2008). Es difícil discutir esto más a fondo sin develar interesantes giros en la trama, pero digamos que me gustó mucho como Captain America: The Winter Soldier hace reverencia a su predecesora y a sus películas hermanas de diferentes maneras logra actualizar elementos, tal vez fuera de tiempo, (la primera película está ambientada en la década de los 40s) a la época actual con éxito. Así mismo, esta película es la que conecta con lo que viene de manera más directa soltando varias referencias interesantes que los fans y no tan fans entenderán, además de que no estropeo nada diciendo que una de las escenas post créditos es un puente directo a Avengers: Age of Ultron.
Los hermanos Russo son una peculiar elección para directores, como lo fue en su tiempo Jon Favreau o incluso Kenneth Branagh para dirigir este tipo de proyectos, pero todos han mostrado ser una pieza clave en el enfoque y calidad de estas películas. Los Russo, con sólo créditos de comedia en su cinturón consiguen un tono correcto para la película, con momentos cómicos sin desbordar en el slapstick y las bromas incesantes de Iron Man 3  manejando también la intriga política y el drama con seriedad. Pasando a aspectos más prácticos, de las cosas que más admiré de Captain America: The Winter Soldier fue, a riesgo de sonar hueco, la acción. Despojada en la mayor manera posible de CGI y grandes efectos especiales; los tiroteos son intensos, las explosiones reales, las persecuciones veloces y el combate cuerpo a cuerpo es brutal. La acción no se ve mermada por ningún tipo de shaky cam o algún truco visual para darle estilo, así se siente old school y efectiva. Todo esto tiene el soporte de actuaciones muy competentes, comenzando por Chris Evans que una vez más encarna al norteamericano bonachón de manera correcta, el Capitán es un héroe a la antigua y Evans lo vende bien. Scarlett Johansson hace el chiste de dulce y mortal de nuevo; efectivo como siempre, al mismo tiempo que el otro héroe de reparto, interpretado por Anthony Mackie cumple con los momentos cómicos y con patear traseros. Samuel L. Jackson es un Nick Fury un poco más misterioso, más conspirador, más interesante. No seré el más grande fan de Robert Redford pero creo que el papel aquí fue a la medida, y Sebastan Stan fue un villano amenazador, una especie de Anti Capitán América.
Regresemos al punto de que Captain America: The Winter Soldier es una película palomera pues, pero una muy buena, con un balance correcto entre las diferentes emociones que maneja en su historia y de manera admirable no cae en el jingoísmo marca-Michael-Bay en el que muchas películas caen, y en el que ésta sin duda fácilmente podía caer. Lo mejor de la Fase 2 de Marvel hasta ahora; una película que le agrega emoción a este gran proyecto del Marvel Cinematic Universe y me hace ver como es posible darles enfoques no tan esperados a estas aventuras, mientras que aún se mantiene la identidad de un blockbuster de superhéroes. Keep ‘em coming

29 de noviembre de 2013

Cinema Review - Riddick (2013)

"We play for blood."


Algunas franquicias pierden su camino y después lo vuelven a encontrar, creo que la franquicia a la cual la película de la que hablaré pertenece, es un buen ejemplo de ello; de cómo volver a lo básico, a las raíces, sin pretensiones, ni intentos de expandirse a algo que tal vez no le va. Esta tercera entrega, llamada Riddick (Riddick: El Amo de la Oscuridad, 2013) sale a la luz 9 años después de la última película, The Chronicles of Riddick (La Batalla de Riddick, 2004) secuela que fue lanzada para capitalizar la fama creciente del carismático actor protagónico, Vin Diesel, después de sus éxitos taquilleros del momento. Ésta cinta del 2004, intentó volverse más épica y crear una mitología un poco forzada alrededor de este personaje que resultó ser memorable y muy bad ass después que las audiencias poco a poco fueron descubriendo la primera película, Pitch Black (Criaturas de la Noche, 2000) que se convirtió en un éxito de culto, y cinta que, aunque muchas personas no se den cuenta, vino antes de The Fast and the Furious (Rápido y Furioso, 2001). El guionista y director, David Twohy, mente maestra detrás de ésta franquicia que mezcla terror, acción y ciencia ficción, luchó durante varios años al lado de Vin Diesel para poder producir esta tercera entrega, y finalmente, gracias al nuevo prestigio de Diesel, debido a la resurrección y rotundo éxito de su icónica franquicia, Fast & Furious, lograron conseguir dinero, y continuar la historia de Riddick. Ahora, desechando la limitante clasificación PG-13 y sustituyéndola por la clásica R, clasificación que porta la primera cinta, y también regresando a ser una película de modesto presupuesto y con una historia menos ambiciosa. En fin, Twohy y Diesel aprendieron que para que arreglas lo que no está roto. Riddick es un regreso a lo conocido que, en su nostalgia a películas del ayer, resulta refrescante.
La película, en un movida interesante y que aplaudo, reconoce sus antecesoras y continúa donde nos quedamos en The Chronicles of Riddick aunque rápida y limpiamente se deshace de los Necromongers y todas esas complicaciones y rebuscamientos, a favor de una historia que deja a nuestro fugitivo intergaláctico favorito, Richard B. Riddick (Vin Diesel) varado en un planeta inhóspito donde aparentemente toda la fauna existe para destrozarlo. Después de encontrarse con diversas criaturas de mal temperamento, Riddick logra mandar una señal de auxilio a la que responden dos equipos de cazadores de recompensas, uno liderado por el fantoche, Santana (Jordi Mollá) y el otro por un hombre con nexos a su pasado, (Matt Nable). Así, Riddick tendrá que ingeniárselas, como siempre, con sus habilidades de sobreviviente extremo, para poder escapar de ambos mercenarios y de las peligrosas bestias que habitan ese desolado planeta.
La fórmula de Pitch Black se presenta de nuevo aquí, poniendo a Riddick, el legendario ex convicto Furyano, que tiene la habilidad de ver en la oscuridad, frente a frente con implacables mercenarios que quieren su cabeza, en este caso, literalmente, y por el otro lado, con criaturas que, dadas ciertas condiciones ambientales (o mala suerte, como quieran verlo), pueden rondar libremente el planeta y matar a todo lo que se cruce en su camino. En el caso de Pitch Black, las bestias podían salir solo cuando había eclipse, ya que la luz les era dañina, y ahora, en Riddick, las criaturas son capaces de salir solo durante fuertes lluvias, ya que viven en lo que al parecer eran pequeños sumideros. Hago particular hincapié en la naturaleza de las criaturas, para ilustrar como Twohy en su guión decidió apegarse lo más posible a su primera película y lo interesante es que hizo bien. Riddick funciona ya que después de un inicio un poco tedioso que nos muestra a Riddick conectándose de nuevo con su lado animal, nos presenta una amplia variedad de personajes y una dinámica que nos recuerda a películas de ciencia ficción que ya no se hacen, sci fi flicks a la vieja usanza noventera y ochentera, como por ejemplo Screamers (Asesinos Cibernéticos, 1995) y Starship Troopers (Invasión, 1997). La única relativamente reciente que me viene a la mente es Doom (Doom: Puerta al Infierno, 2005) pero ese fue un churro de adaptación de videojuego estilizado más que cualquier intento de throwback. 

Tenemos una película, como mencioné, gratificantemente clasificada R en Estados Unidos, que nos da delicias gore y chorros rojos que hacen que se lleve la medalla sangrienta sobre sus antecesoras, sin duda alguna. Tenemos muertes violentas de personajes, destrucción de monstruos a diestra y siniestra, para todos los gustos. Claro, apuntemos la controlada actuación de Vin Diesel, siempre gruñendo sus diálogos en su particular tono de voz acentuado aún más por su personaje, y la sobreactuación de Jordi Mollá como el arquetipo villano-bufón; además de clichés hasta un punto gratificantes, por cierto, siempre encontrados en películas en las que hay un escuadrón de matones, el gigantón imponente, naturalmente Dave Bautista, la chica ruda no puede faltar, interpretada aquí por Katee Sackhoff con excelente dedicación, el religioso y el novato, combinado en un solo personaje interpretado por el cara de niño, Nolan Gerard Funk, y un largo, etc.

Me encantó que de cierta manera, Riddick fue tres películas en una: la de Riddick sobreviviendo y adaptándose al salvaje ecosistema de este planeta, la de Riddick jugando al gato y el ratón con los mercenarios, y la de Riddick y compañía, contra las bestias. Me considero fan de esta serie, y me jacto en contarles que aparte de ver las películas también me chuté el animé The Chronicles of Riddick: Dark Fury y recientemente hasta he estado jugando la versión para PS3 de The Chronicles of Riddick: Escape from Butcher Bay o más bien, intentando jugar, porque lo de los videojuegos  simplemente, no se me da. A lo que voy con todo esto es que a pesar de que Riddick no ha sido la mayor explosión en taquilla y ha tenido un camino rocoso hacia las pantallas, se ha logrado expandir a diferentes medios, y las películas, el animé y los videojuegos, todos forman parte del mismo canon, existen en el mismo universo. Eso es algo que hay que aplaudir, y reconocer. Simplemente titulada Riddick, esta película es una de las sorpresas que te atrapan desprevenido, una salvajada old school muy necesaria en estos días, donde la ciencia ficción en su mayoría es de alto presupuesto, limpiecita y con pretensiones de enseñarte una lección de vida, darte contexto y consciencia social, u obligarte a que te hagas ciertas preguntas. Todo eso está bien, pero también es muy bienvenido algo como Riddick, bien hecho, que te entretiene y punto.